Dálmata profunda: caldo, pan y paciencia
En la costa dálmata, el brodetto hierve sin prisa, mezclando especies según lo que el mar permitió esa jornada. Pan rústico absorbe fondos, el ajo se vuelve dulce, y la mesa se convierte en conversación salpicada. No hay receta inflexible, sino criterio y confianza: fuego moderado, pescado respetado, cabeza incluida para un sabor redondo. Ese guiso enseña que la cocina marinera nace del vaivén y se perfecciona escuchando lo que trae la marea.