Desayunos de kilómetro cero
Mermeladas hechas en la mesa de al lado, huevos de gallinas curiosas, pan con corteza que canta. Ese primer bocado resume un territorio entero. Pregunta por la temporada de cada ingrediente, por quién muele la harina, por cómo se cuida la colmena. Agradecer con calma, sin desperdiciar, dignifica el trabajo invisible. El desayuno no es foto: es pacto cotidiano entre suelo fértil y manos pacientes.